viernes, 4 de abril de 2014

Lo que aprendí de mi maleta


Pocos profesores enseñan tanto como una maleta vacía. 

Después de tantos años de viajes, mudanzas, seminarios y placer, mi maleta me enseñó algo tan importante como  entender que 10 kilos son 10 kilos.

Puedes enfadarte con la compañía aérea, con tu pareja o contigo mismo pero cuando tienes que viajar con tu pequeña maleta te das cuenta de que es lo importante para ti. Aprendes a que si no te desprendes de lo innecesario es imposible emprender el viaje.

Cuando llegas a tu destino siempre extrañas algo, cada viaje es una lección. “Esta vez puedo llevar menos maquillaje, 2 pares de zapatos son suficientes, necesito más espacio para traer regalos a la vuelta”.
Y así, viaje a viaje, tu técnica se perfecciona y sabes que cargar en ella casi sin pestañear.

Mi última lección quiero que sea la de aprender a viajar sin maleta, a disfrutar del viaje con nada más que lo puesto. Cada kilo que llevo a mi espalda, cada objeto innecesario me impide viajar con comodidad, pero cada vez que llega el momento de hacer de nuevo la maleta sigo sintiendo que “necesito” 10 kilos para poder volar.

Que cosa tan sencilla hacer una maleta, ¿verdad?

Pues hoy os propongo que imaginemos nuestra vida como de ese viaje con maleta de mano se tratase, imaginar los sentimientos negativos y las personas destructivas como objetos pesados y a todo lo positivo que te rodea como livianas prendas de las que no puedes prescindir y dime ¿de que está llena tu maleta ahora?

Y eso queridos amigos… ha sido mi reflexión viajera prevacacionera!
A seguir creando y compartiendo!!!

Un abrazo!!


domingo, 23 de marzo de 2014

Si quieres; puedes

Quería haber publicado esta entrada el 19 de marzo, pero por falta de tiempo la publico hoy. Un día cualquiera, de un mes cualquiera, al fin y al cabo esta entrada se la dedico a mi padre y para mí todos son sus días!

Toda mi vida he escuchado sus palabras con atención, procuraba que mis errores no fueran los mismos que los suyos. Mi padre ha vivido muchas experiencias a lo largo de su vida y para mí es como las raíces a un árbol. Me ha nutrido con sus batallas, he aprendido de sus acciones y ha influido en mi personalidad de tal manera que hoy no sería la que conocéis si no fuera por su buen hacer como padre.

De todos sus consejos el que más me ha ayudado y el que me seguirá impulsando cada día es la tan manida pero cierta frase de "si quieres; puedes".

Nunca destaqué en nada en particular, si alguien me recuerda en el colegio es por mi habilidad para hablar sin parar. Quizás si hubieran orientado mejor a mis padres ahora hubiera sido periodista, escritora, o presentadora de Sálvame de Luxe, vaya usted a saber. Pero lo que si me ha permitido vivir tantas experiencias es la certeza que mi padre me inculcó desde que tengo uso de razón.

Por ello esta entrada es para darle las gracias, se que estarás leyendo estas líneas así que aunque ya lo sabes porque te lo digo siempre; gracias por haberme ayudado en los peores momentos creyendo en mi.

Estas semanas he vivido momentos maravillosos junto a familia, amigos y compañeros. En ocasiones aún siento que han formado parte de un bonito sueño, y cuando me doy cuenta de que son recuerdos reales no puedo hacer otra cosa que emocionarme y agradecer a todas y cada una de las personas que habéis hecho posible que sucedieran.

En estos días recibí un precioso mensaje por Facebook, una chica con muchas ganas de aprender y mejorar me decía... no se que has hecho para estar ahí. Quería que le contase como había llegado a presentar el Barbershow, a organizar la Swanky Party o la Masterclass. Me sentí abrumada, aún lo hago ya que no siento que todavía haya hecho nada significativo. No sabría responder con claves de éxito o libros de autoayuda. Solo puedo reconocer que trabajar duro y tener la suerte de estar rodeada de personas que confían en ti ha sido la única respuesta que pude dar. Por supuesto...una gran dosis de caradura lanzándome a ello sin pestañear y por ello mi mente vuelve al dichoso refranero español.

Si he de aconsejar a futuros profesionales o a los niños que me rodean sobre como encarar su futuro les diría lo mismo que mi padre me dijo a mi. Pero con un matiz, ya que hay una diferencia sustancial entre desear algo y quererlo y es ahí donde reside la clave.

Cuando deseas algo, ese sentimiento fugaz, va y viene como si del Guadiana estuviéramos hablando. Cuando quieres algo sueñas con ello, comes pensando en ello, tomas un café y hablas de ello, tus amigos y tu familia desean que dejes de hablar de ello. Cuando quieres algo inviertes toda tu energía hasta que lo consigues.

La frustración por no conseguir lo que deseamos nos aparta del verdadero motor que materializa los sueños. Meditemos sobre la diferencia entre desear y querer. Cuando sabes lo que quieres nadie te detiene.

Y esto queridos amigos ha sido el consejo de hoy.

Os dejo con las fotos de la fiesta, para mí la demostración de que mi padre siempre tuvo la razón y tardé mucho tiempo en ponerme las pilas!! Ahora toca luchar por lo que quiero!! pero eso lo dejo para otro artículo!
Un abrazo!
A seguir creando y compartiendo!


















domingo, 16 de marzo de 2014

El prestigio de una profesión


Cuando hablamos de prestigiar una profesión hablamos de trabajo duro. Conseguir que la sociedad valore un trabajo no es fácil y mucho menos si hablamos de la peluquería o la barbería.
Hablar de estos oficios implica retroceder hasta el comienzo de las civilizaciones, ya que el cuidado del cabello y de la estética tiene unas raíces muy profundas como seres humanos, pero esto lo dejaremos para otro artículo.

Lo que en mi interior quiere salir como un grito desesperado es el orgullo que siento por ser peluquera.

Escogí esta profesión a temprana edad y me apasiona. He podido formarme profesionalmente en diferentes salones, he sido asesora de belleza para una multinacional y he trabajado como formadora en una gran compañía, por lo que he tenido la suerte de visitar salones de toda la península, conocer a peluqueros con multitud de perfiles diferentes y si algo he aprendido es el esfuerzo que requiere nuestra profesión.

Admiro profundamente a todos y cada uno de los peluqueros y barberos de este país porque han sido valientes, han creado sus negocios brotando de ellos su alma y han trabajado muy duro para superar toda clase de crisis económicas y de valores que ha sufrido España. A partir de este párrafo solo utilizaré un término pero esto va también para las barberías y barberos!!

Por ello quiero pedir disculpas de antemano por si alguien se siente ofendido con las palabras que voy a escribir a continuación ya que nacen con el espíritu de construir y no de lo contrario.

Mi experiencia me ha enseñado que, por desgracia, la peluquería es el último rincón para muchas balas perdidas que no quieren estudiar. Existen empresarios que se dedican a explotar a sus empleados con horarios interminables, exigencias ilimitadas con un salario ridículo. El sistema educativo permite que obtengan el título personas que no están preparadas y a las que con un poco de ayuda económica no les importa abrir su propio salón sin otro objetivo más que el de reventar precios y ofrecer un mal servicio.

Estos factores y alguno que otro más han favorecido a que la opinión y el valor de nuestro trabajo sea el que es.

Con ello no quiero aportar una visión pesimista del sector, pero creo que no hay más ciego que el que no quiere ver y no hablar de los problemas no nos permitirá crear soluciones.

Soy una fiel convencida de que si queremos prestigio debemos comenzar con la formación; debe ser más intensa y más estricta. Más teoría, más práctica e incluso una selección previa de los estudiantes. En la facultad de derecho no entra todo aquel que dice querer ser abogado.

A los empresarios les pediría que cuidasen a sus empleados. La mayor parte de nuevas peluquerías que he conocido han abierto las puertas debido a que no encontraron un salón donde trabajar no se asemejase tanto a la esclavitud.

Y la más importante y el motivo de este artículo; mejoremos nuestra autoestima como profesionales.
Trabajamos muchas horas bajo la responsabilidad de mantener y mejorar la imagen de nuestros clientes. 
Confían en nosotros uno de los aspectos más valiosos de sus vidas y respondemos con profesionalidad y calidad.

No somos unos ignorantes que no sabíamos qué hacer con nuestras vidas, algunos empezaron perdidos pero ahora adoran nuestra función en la sociedad y son de los mejores barberos o peluqueros que conozco, pero aquel que no ame la profesión debería finalizar su experiencia y cambiar de sector. Siento ser así de dura, pero así lo creo.

Se distinguen tan perfectamente aquellos apasionados profesionales en sus tocadores de los que ocupan un puesto para ganar algo de dinero que asusta. Y esa pasión en ocasiones se pierde por una mala gestión de los recursos personales.

El prestigio en una profesión va acompañado del factor económico, una hora en el psicólogo está a 60 euros, el doctor cobra lo que quiere en su consulta porque valora que esa debe ser su remuneración por sus conocimientos. Los mismos clientes que racanean un euro en el salón no rechistan cuando compran un iphone, se van de vacaciones o van a un restaurante. Nuestro sector se ve afectado por la continua desvalorización de nuestros servicios, una lucha a muerte por ofrecer el precio más económico. Me pregunto qué pasaría si invirtiésemos esa energía en luchar por ofrecer la mayor calidad y el mejor servicio a un precio justo.

Los tiempos han cambiado, nosotros hemos cambiado. Asistimos a constantes formaciones, invertimos dinero y tiempo en mejorar nuestra profesionalidad, buscamos los mejores productos, conocemos el cabello mejor que nadie y debemos empezar a exigir que se nos valore por ello.

Basta de permitir que los clientes dirijan nuestros salones y nuestras estrategias comerciales, es hora de coger las riendas y pegar un golpe en la mesa. Exigimos al gobierno que vuelvan al 8% y no hemos sido capaces de incrementar a nuestros clientes ese 21%; por si los perdemos. Dejemos de ver por el bolsillo de los demás, por las estrategias de los demás y comencemos de cero.

Cree en ti, en tu profesionalidad y en tu proyecto y lucha por ello. Al principio no será fácil pero a la larga tendrá sus recompensas.

Si tu cliente busca un precio económico, no te interesa, porque tú no ofreces precio! Ofreces una experiencia, tu saber hacer y tu profesionalidad. Todos sabemos cuánto cuesta que un fontanero o un mecánico pasen por nuestras vidas, no deberíamos acomplejarnos por exigir respeto por lo que realmente vale nuestro trabajo.

¿Y cuánto vale mi trabajo? Eso queridos amigos tiene una difícil respuesta, ya que está en vosotros. ¿Con que producto trabajas? ¿Cuál ha sido tu formación? ¿Te sigues reciclando? ¿Qué ofreces en tu salón? ¿Tu cliente queda satisfecho? ¿Dónde está situada tu peluquería? ¿Inviertes en marketing? ¿Cuántos empleados tienes? ¿Cuánto cuesta tu alquiler? ¿Y tus gastos? ¿Cuánto quieres ganar?

Exige un alto grado de auto-crítica, y quizás nos bajemos de golpe del pedestal en el que creíamos que vivíamos, pero es bueno analizar bien lo que nos pasa, lo que sucede en nuestro salón e invertir tiempo a mejorar nuestras debilidades para volver más fuertes que nunca!
No significa que todos tengamos que crear peluquerías de lujo, simplemente una mejora en nuestro salon puede permitirnos subir los precios y a la vez ganar clientes. 


El problema en muchos casos es que hemos abierto las puertas de nuestros negocios sin pensar, sin haber hecho un estudio de mercado previo, sin fijarnos unas metas a nivel empresarial, sin un plan de marketing, sin saber lo que es el sell in y el sell ut, como optimizar el tiempo o mejorar la relación de nuestros equipos. 

Muchos de los que leáis estas palabras abriréis los ojos como platos y es que esta es otra realidad. La mayoría de las peluquerías no tienen un empresario detrás, sus dueños llenos de sueños se aventuraron sin más conocimientos que los técnicos y sin ayuda de nadie han toreado las inclemencias que cada año nos azotan.

Por eso creo que ha llegado el momento de dar un paso más como profesionales, seguir estudiando, seguir preparándonos y abrir la mente al mundo empresarial, a la publicidad y a la venta, es nuestro deber no dejar de formarnos a todos los niveles.

Mejoremos desde como atendemos el teléfono, la gestión de la caja, el sistema de recepción, los servicios, la atención al cliente, la música, el seguimiento de nuestro trabajo con nuestros clientes. El mercado nos ofrece millones de alternativas, simplemente tenemos que estar abiertos a probar diferentes soluciones a nuestros problemas. ¿Como esperas obtener una diferente respuesta, si siempre haces a misma pregunta?

Si estás leyendo estas palabras, si sientes que algo no va bien en tu negocio y aspiras a más. Pide ayuda, consejo a quien te lo pueda dar, asesórate y busca toda la información posible. Quizás solo tienes que cambiar de local, a lo mejor solo con cambiar la pintura de tus paredes es suficiente para volver a empezar, pero si lo haces; hazlo bien.

Sé que da miedo. Pero debemos salir de la tan famosa área de confort.

Qhair es un proyecto muy interesante en el que podéis buscar ejemplos de éxito, Facebook nos permite relacionarnos con profesionales del sector dispuestos a unir y a compartir. Hay mucha gente trabajando duro para prestigiar la profesión. Sigamos sus pasos y entre todos lo conseguiremos. Os propongo un pequeño paso para mañana por la mañana;
Mírate al espejo, levanta la cabeza y con orgullo dí ; soy peluquer@ y adoro mi profesión.

Y después de plasmar mi opinión; yo lo grito!
ESTOY ORGULLOSA DE SER PELUQUERA!!!! Aunque a mi madre le hubiese encantado que saliera abogada!


Gracias por leer mis palabras! A seguir creando y compartiendo!

Esta va por vosotros!!!

miércoles, 5 de marzo de 2014

De como una idea se transforma en realidad

Hace muchos años que mi mente crea universos paralelos, fantasías de las que a veces no puedo escapar, ideas de negocio a las que siempre encuentro excusas para no llevar a cabo.
Creo que todos vivimos una gran parte de nuestras vidas en nuestros sueños.
Cuando hablamos de personas importantes, de aquellas que admiramos por sus logros, solemos preguntarnos ¿como lo han conseguido?

Historias como la de la creación de apple, facebook, incuso la del chupa chups o la fregona! nos enseñan que las diferencias entre los sueños y la realidad reside en la acción.

Nuestros miedos, nuestras inseguridades, son los mayores frenos. Hoy, desde mi pequeña ventana, quiero animar a aquel que me lea a que pase a la acción.
Sé que tienes un proyecto en mente, sé que posiblemente las personas que te rodean piensen que es arriesgado, que te animen a no dejar tu trabajo estable o que alienten a esa parte que nos ata a nuestra zona de confort. Yo te invito a que te lances. Se que no te conozco, se que no conozco tu situación personal, pero mi experiencia y la de otras personas que han salido de esa área tan segura y protectora me llevan a escribir estas palabras.

Durante cinco años trabajé en una empresa de éxito, con un buen sueldo que me permitía comodidades que ahora veo lejanas y puede que jamás las vuelva a vivir. Cuando abandoné mi trabajo, mi ciudad, a mi familia y amigos, estaba aterrorizada. Sentía un miedo y una inseguridad como jamás la había sentido. A continuación pase por temporadas de autoboicot y la confianza en mi misma se vio debilitada llegando a límites jamás experimentados. Pero a pesar de todo eso, una voz en mi interior me pedía que siguiese adelante. Que no buscase la gratificación inmediata. Hoy sigo sintiendo esos temores, pero cada vez estoy más segura que la felicidad que me reporta luchar por mi sueño es única. El sentimiento de ser fiel a ti mismo, de aportar algo a tu entorno, de poder crear aquello que siempre tuviste almacenado en tu carpeta de sueños, para mí es el mayor de los logros.

No busco fama, ni dinero fácil, no busco la gallina de los huevos de oro, ni siquiera ser un ejemplo a seguir. Busco ser feliz trabajando, sentir que he pasado de la fantasía a la acción aporta seguridad, mucha más que un sueldo fijo.
Así que de nuevo solo puedo invitarte a lanzarte a lo desconocido y a ser fiel a tus pensamientos, a luchar hasta que te quedes sin aliento por transformar esa materia impalpable en realidad.
Y si algún día quieres compartir conmigo ese momento, aquí estaré para leerlo y alegrarme por tí.


Hoy brindaré por todos esos sueños que la gente que me rodea está cumpliendo.

Yo seguiré desde aquí, desde mi ventana, creando y compartiendo!



jueves, 27 de febrero de 2014

Lo que aprendo en Holanda sobre el emprendimiento

Cuando llegué a Rotterdam me encontré con un idioma nuevo, con uno completamente desconocido y con costumbres y mentalidades bastante diferentes a las españolas.

De las primeras dificultades que me encontré en el camino para encontrar empleo aprendí que las experiencias personales son eso, personales, y que en la suerte de una vivencia se encuentran muchos más factores de los que a veces calculamos.
Rápidamente decidí dar un giro a mi situación y comenzar mi aventura profesional con valentía y seguridad en mis capacidades técnicas y personales. Jamás imaginé que los resultados se podrían apreciar tan pronto. Pienso a veces si esta inmediatez de resultados hubiera sido posible en España. Tengo numerosas dudas.
La mentalidad en este país es emprendedora. No tienen miedo a ofrecer sus ideas y sus habilidades al mejor postor. No tienen miedo al rechazo, quizás otra persona les apoye así que no se rinden fácilmente con el "no".
Empiezan desde muy jóvenes a trabajar y la flexibilidad laboral es increíble aquí. Para empezar no pagas ninguna cuota de autónomos. Los impuestos los declaras sobre lo que has trabajado. No es un paraíso, no os vayáis a creer, ya que has de pagar por los diques un impuesto anual, uno por las basuras (altísimo a mi parecer), también pagas mensualmente tu seguro de salud, si quieres tener pensión también te lo pagas tu… así que no es todo oro lo que reluce. Pero lo cierto es que este sistema facilita muchísimo la vida al emprendedor.
Siempre están dispuestos a escuchar y son claros y directos. Están acostumbrados a negociar y a valorar el trabajo propio y el de los demás.
Estas son hasta ahora las lecciones que este país me está enseñando, y esas cositas buenas con las que me quedo.
También me quedo con la sonrisa de sus gentes, los tulipanes, el kip saté y las bitterballen por supuesto!
No perdáis de vista vuestros sueños y luchar por conseguirlos! Se puede!!!


Un abrazo y a seguir creando y compartiendo!!

lunes, 10 de febrero de 2014

ghd Air

Hoy el análisis de mis secador favorito!


ghd se estrenó en el amplio universo de los secadores en el 2012 y he de reconocer que no tuvimos un feliz comienzo.

Tuve la mala suerte de que el primer ghd Air que tuve en mi poder vino con un defecto de fábrica y tardé tiempo en cogerle cariño, pensé que no tenía la calidad de mi anterior y archiconocido Parlux.
Cuando tras varios desencuentros me ofrecieron una formación específica del secador mi opinión cambió drásticamente.

Como sus queridas hermanas, las "stylers", este secador nació con la intención de revolucionar el mundo del brushing, su avanzada tecnología nos obliga a revisar nuestra técnica de secado y cambiar un par de malos hábitos y disfrutar de sus múltiples ventajas.


Su motor es AC de 2100W reales, su potencia prácticamente no tiene rival y acompañada de la tecnología iónica tenemos un combo extraordinario que nos permite secar más rápido y aportar brillo al cabello con el que estemos trabajando. "Si, ya... iónico es también el mío y me parece el timo de la estampilla!"-aunque estemos a una distancia insalvable puedo leer tu mente.

La diferencia entre ghd Air y otros iónicos del mercado es la colocación de la carga iónica, generalmente la encontramos en la parte trasera de nuestros secadores, por lo que los iones recorren un largo camino hasta llegar al cabello y pierden la efectividad en el proceso. En este caso la carga la pusieron más cerca de la boquilla para que logremos resultados espectaculares.

Otra de mis sorpresas fue descubrir que el botón de aire frío realmente enfría!
Recordemos siempre que "el calor da forma y el frío la fija" por lo que es algo que verdaderamente ayuda, me encanta utilizarlo en las raíces para conseguir un volumen de escándalo.

Su material, su estética y su tamaño lo hacen completamente irresistible a la vista.

Así que vamos a la materia, que las características técnicas son importantes, pero más aún es cambiar esas pequeñas malas costumbres.

Para conseguir un secado rápido y de calidad el primer consejo que puedo dar es secar al aire el cabello en un 80%. No me he vuelto loca; ¡de verdad! no necesitamos tener el cabello chorreando para trabajarlo correctamente. En casos extremos, como puede ser un cabello muy rizado, lo secaremos a un 70%.

¡Pero esperar!
Con secar al aire no me refiero a volvernos locos secador en mano y alborotar el cabello de nuestros clientes, ni de mover nuestras manos como si hubiéramos enchufado el modo "centrifugado" de nuestra lavadora.
Un secado al aire debe hacerse de manera inteligente, con el objetivo de facilitarnos el resultado final, y nuestras manos y el sentido en el que dirijamos el aire serán fundamentales.
No hay que olvidar que el cabello es una fibra y hay que tratarla con mimo y cariño.

"Divide y vencerás" Si es necesario, en el secado al aire haz particiones, te aseguro que te ahorrarán tiempo, ¿como era el otro dicho? "Vísteme despacio que tengo prisa" y el gran Napoleón sabía de lo que hablaba!

Una vez que finalizamos nuestro secado inteligente, escogemos el cepillo de nuestra preferencia y aquí llega el próximo reto; no hace falta que realicemos 18 pasadas por mechón para que el cabello quede perfectamente trabajado. !!Que tienes un secador ghd!!

La diferencia primordial es que este secador te proporciona una calidad de aire con la que no necesitas tanta ayuda de la fricción del cepillo, explicar esto con palabras no es fácil pero voy a intentarlo. Generalmente en el brushing el trabajo lo hacemos con el movimiento del cepillo, su superficie térmica fricciona con las fibras del cabello y gracias a la temperatura de nuestro secador y de esa superficie térmica conseguimos los resultados. Pues bien, con la adquisición de tu nuevo secador ese esfuerzo se reduce a menos de la mitad. Ya que si aprendes a direccionar correctamente el aire, a tensar el cabello con el cepillo y a controlar a tu nuevo Ferrari... el éxito está asegurado.

El cliente también agradece estos cambios de hábitos ya que el secado se convierte en una experiencia relajante y no en una sucesión de tirones y movimientos bruscos.

Uso y soy adicta a este secador, y en cuanto lo pruebes y pongas en práctica estos sencillos consejos... tu no podrás vivir sin él. Así que mi advertencia la dejo ahí. Si no quieres engancharte más a ghd; aléjate de su secador!!
P.D; además tiene voltaje universal y 3 metros de cable que lo hacen comodiiiisimo!!


A seguir creando y compartiendo!


jueves, 30 de enero de 2014

About Barbers & Hairdressers

De etiquetas y etiquetados

Llevo días con este tema en la cabeza y es que parece que el resurgir de la barbería trae consigo un debate viejo, apestoso y profundamente vergonzoso.

Comenzaré disculpándome profundamente con aquellos que se sientan ofendidos con mi opinión, ya que mi intención no es atacar ni volcar mi desafección contra nadie en particular. Es por una cuestión de principios, porque en cierta manera me siento ofendida en algunas ocasiones por comentarios despectivos que circulan por las redes sociales, por lo que leeréis las palabras escritas a continuación.

Lo primero que quiero pedir es respeto, hacia nosotros mismos y hacia nuestros compañeros.

Cuando una profesión casi olvidada, de la que muy pocos valientes tuvieron la osadía de preservar y mimar a pesar del desprecio de una sociedad que los impulsaba a la extinción, resurge con tanta fuerza como lo está haciendo, es inevitable que oportunistas decidan aprovechar una ventajosa situación para ganar dinero fácil y rápido.

El orgullo de aquella resistencia que luchó tan duro desde sus humildes sillones crece desmesuradamente, como antiguos reyes destronados, salen feroces al campo de batalla para defender su territorio, su código moral y su tradición.
Así pues… comienza la guerra.

“tú no puedes llamarte barbero”, “esto no es una barbería”, “las mujeres no pueden trabajar en buenas barberías”, “mira a esa tía buena que va de barbera”, “tú solo eres un peluquero reconvertido”, “porque tengas un poste y sillones antiguos no eres un barbero; solo eres una pose” y bla,bla,bla,bla.

Me avergüenza profundamente que los miedos y las envidias sigan dominando al género humano.

Barbería y peluquería son oficios que se pierden en el origen de las civilizaciones, evolucionaron adaptándose a los nuevos tiempos, a las regularizaciones sociales de cada época.
El peluquero dejó de encargarse, exclusivamente,  de las sofisticadas pelucas hace ya muchos siglos (de echo… ¿Cuántos peluqueros actuales sabrían encargarse del diseño, confección y mantenimiento de una peluca?), y el barbero dejó las sangrías y extracciones molares cuando medicina y odontología establecieron los límites que acotaban “quien”, “donde” y “de qué manera” se realizarían esas prácticas específicas.

Hoy, 30 de Enero de 2014, nos encontramos con una variedad de salones increíble, tenemos la libertad de crear nuestro propio negocio y de luchar por nuestros sueños, y aquel que nos pone etiquetas simplemente tiene miedo.

Una de mis etiquetas fue; “como no querías estudiar acabaste de peluquera”.

Desde que comencé mi trayectoria profesional como formadora descubrí que muchos de mis compañeros, de los asistentes a los cursos, dueños de salones de éxito… ellos también sufrieron esa misma etiqueta. Así que cada vez que subía a un escenario mi obligación era intentar subir esa autoestima mermada. Que pudieran ver con mis ojos lo que veía en ellos, en nuestra profesión.

Siempre creí que había que trabajar duro para demostrarle a la sociedad cuan equivocados estaban. No somos unos ignorantes, no somos unos vagos.

Pero nunca imaginé que también tendría que lidiar con las etiquetas entre nosotros.

Durante muchos años he sido consciente de que nuestra gran asignatura pendiente es el control sobre el EGO, y este conflicto tiene sus orígenes en él.

Cada vez que leo que alguien quiere ser barbero, que quiere abrir una nueva barbería, me emociono. Los sueños de los demás deben motivarnos, no ser el motivo de nuestras críticas.

Hace poco colgué en mi Facebook un video de una chica que en Estados Unidos montó su barbería, un concepto diferente ya que la puerta de atrás comunicaba con una cocktelería.
Ella se veía radiante y feliz por su negocio y por poder dedicarse a una profesión que ama. Los comentarios que recibió fueron tan despectivos que sentí mucha tristeza por haber lanzado carnaza a los que se regodean con su falta de técnica, de práctica y sus carencias como barbera.

Yo me quedo con su cara de felicidad y con el orgullo de que aún haya personas que llevan a cabo sus sueños hasta convertirlos en una realidad.

Quizás ella pidió la oportunidad de ser aprendiz en una barbería y no se la dieron por ser mujer y lamento decir que no importa cuántas puertas te cierren cuando tienes un sueño, no paras hasta conseguir tu objetivo.
 
Puede que a quien haya que criticar no es a la persona que no tiene técnica, si no al sistema que no se asegura que los profesionales que llegan a ejercer tengan los conocimientos y la práctica necesaria para ello.

Con estas palabras solo quiero que tomemos conciencia de la cantidad de energía que invertimos en realizar ejercicios de destrucción del otro, cuando podríamos estar invirtiendo en innovar, en ayudar a los que quieren empezar, en apoyarnos y en luchar contra las verdaderas lacras de nuestra profesión.
Esas, mis queridos amigos, las dejo para otro artículo.

Si empezaste como peluquero y quieres dedicarte a la barbería; perfecto!
Si estas orgulloso de ser peluquero; perfecto!
Si has tenido la suerte de heredar la profesión de barbero; perfecto!
Si quieres empezar tu carrera como barbero porque ahora está de moda; perfecto!
Que de aquí a unos años, cuando “esto de la barbería” pase de moda, verás como todas esas nuevas barberías y barberos se vuelven a la peluquería mixta y tú te mantienes ahí fiel a tu estilo y negocio; perfecto!

 Nadie es mejor que nadie.

Solo debemos ser fieles a nosotros mismos, respetar a los demás y aprender de cada persona que pasa por nuestra vida. Olvidemos las envidias, apartemos los miedos y trabajemos juntos por el bien común.

Cada éxito, cada derrota, indiferentemente si es nuestra o de los demás, conlleva lecciones de valor incalculable y de ahí obtendremos los mejores aprendizajes.

Y por hoy, esta ventanita mía me ha permitido desahogarme un poquillo, espero que entendáis mis mensajes y no os hayan resultado ofensivos. Si alguien, aunque solo sea una persona decide dejar atrás la crítica destructiva gracias a mis palabras… ¡ya me habré ganado el cielo!

¡Barberos y peluqueros! ¡Unidos seremos invencibles!

Un abrazo y a seguir creando y compartiendo!