lunes, 9 de febrero de 2015

Un “Italian Shave” por favor


Mi niño mimado, el ritual de mis ojos, mi favorito entre los favoritos…

Cuando un cliente pide cita para un “Italian Shave” no sabe que la persona que va a ser más feliz después del afeitado; soy yo.

Este ritual me obliga a poner toda mi atención, mi sentido del tacto en modo “aracnido”, mis vibraciones energéticas a nivel Dalai Lama y a manejar la navaja con soltura y firmeza al mismo tiempo.

Cuando el cliente me devuelve la sonrisa de satisfacción y relax total al darme la mano y despedirse os aseguro que mi felicidad se encuentra en porcentajes máximos, me quedo sin palabras, alcancé el Nirvana.

Por ello transmitir en los cursos lo que se siente es muy difícil, puedo explicar los pasos y el protocolo pero la experiencia os reserva un estado mental muy especial al final de vuestro aprendizaje.

Hoy quiero compartir con vosotros el secreto de mi sonrisa diaria y una de las claves de la felicidad; hacer felices a los demás! Y yo he encontrado en el “Italian Shave” una muy buena manera de conseguirlo.

Este servicio tiene un coste de 42 euros y una duración de 30 minutos. Entender que NYB está considerada una barbería de lujo es importante para no morir de un ataque al corazón al conocer el precio.

El 1er paso es preparar todo el material necesario a nuestro lado, de esta manera no extrañaremos ningún producto durante el proceso.

El 2º paso, colocar una toalla húmeda aromatizada en el calentador de toallas.

Recibir al cliente con una sonrisa y un firme apretón de manos, presentarnos y preguntar por su nombre.

Una vez se ha sentado en nuestra silla, colocaremos la capa lo suficientemente floja como para después colocar una toalla protectora.

En este momento explicar al cliente el protocolo que realizaremos, describiremos los productos que vamos a utilizar y el porqué, los métodos de desinfección, que tipo de navaja utilizas y recargamos con la nueva cuchilla para reforzar su seguridad en nosotros.

Colocamos la silla de barbero en posición y comenzamos!

Primero aplicamos la crema pre-afeitado. Yo utilizo Proraso Pre-shave cream, humedezco un poco mis manos para aplicarla con un masaje facial relajante.

La crema de afeitar la activamos con la brocha y agua tibia para conseguir una rica y brillante espuma que repartiremos generosamente por la zona a afeitar.

Colocamos la toalla caliente y ejercemos un poco de presión para relajar al cliente.

Al retirar la toalla procurar que se pierda la cantidad mínima e imprescindible de ambos productos, ya que no es una toalla para limpiar, su función es humectar y ablandar la zona.

Volvemos a aplicar una generosa cantidad de espuma y afeitamos.

Tras el afeitado colocamos la toalla caliente de nuevo. En esta ocasión dejaremos el rostro limpio completamente.

Un suave masaje con aftershave indica al cliente que el servicio está llegando a su fin.

Con una toalla fría cerraremos los poros de la piel, calmaremos la leve inflamación producida por el afeitado y el uso de toallas calientes tonificando el rostro y refrescando al cliente. (Le llamo la toalla de los buenos días)

Por último, un masaje en el que mezclo técnicas de shiatsu con movimientos clásicos utilizando una crema hidratante es mi toque personal.

Retiramos la toalla protectora, reincorporamos al cliente con los movimientos de la silla y quitamos la capa.

Confirmamos que el cliente ha quedado satisfecho con el servicio, y nos despedimos agradeciendo su confianza, una sonrisa y de nuevo un firme apretón de manos.


Este ritual ha sido mi mejor antidepresivo. Os puedo asegurar que ver sus rostros te recarga las pilas. 
Si algún día os pasáis por la NYB, no dudéis de venir a probarlo! Me haréis feliz! De verdad! Y si no es a por el afeitado… dejar caer un saludito! Siempre seréis bien recibidos.

A seguir creando y compartiendo amigos!!!



jueves, 29 de enero de 2015

Despierta el líder que hay en ti


La figura del líder está sobrevalorada.

Esta frase necesita varios matices ya que este pensamiento que lleva buceando por mi mente durante semanas no será fácil de plasmar en este post, así que espero acercarme a la más certera de las expresiones para poder compartir contigo mis desvaríos.

Las referencias que el cine nos muestra, generalmente, son la de esa figura que mueve masas, o el entrenador que motiva a todo su equipo y consiguen esa victoria tan deseada, ese individuo por el que una sociedad desesperada reza y al que darán las gracias por ser salvados.

Pero tras estas historias tan lacrimógenas, heroicas, patrióticas, se encuentra la raíz de mi reflexión… Uno entre un millón, uno que es especial, uno que es el elegido, uno que es el líder, pero… Y porque no ser tu propio líder? Porque esperar a ser salvado, al maestro que te revele la sabiduría milenaria cuando en tu interior tienes todos los componentes necesarios para liderar tu vida y llevarla al destino soñado.

Tú, si tú!! eres perfect@ tal y como eres, pero todavía no lo sabes, todavía no te lo crees. Porque toda la vida te han evaluado bajo una serie de criterios, desfasado y obsoletos.

Nos hemos criado en un sistema educativo que fomenta la obediencia y la obtención de resultados en una jornada de trabajo. Nos han enseñado a competir, a calcular y a memorizar pero se han olvidado de lo más importante; inteligencia emocional.

Muchas de las dificultades que se nos presentan en la vida lo hacen precisamente porque nadie nos enseñó a gestionar nuestras emociones, nuestras expectativas y nuestras frustraciones, por lo que esperamos a ese mentor, a esa figura que sustituya al maestro que tuvimos en la escuela, el que nos simplificaba la vida con sus lecciones y deberes, para que nos diga que debemos hacer. Pero en la vida que nos esperaba más allá de los muros de las instituciones existen muchos más retos para los cuales no hemos sido preparados.

Somos cajas de emociones revueltas,en ella tenemos nudos de hilos de diferentes colores que nos confunden y por los cuales no sabemos distinguir entre si sentimos rabia, dolor o envidia, miedos que se convierten en capitanes de nuestras vidas, traumas escondidos bajo las alfombras y heridas incurables que se abren sin siquiera darnos cuenta.

Es por ello que nos sentimos perdidos, incomprendidos y en ocasiones desesperados.

Hay naturalezas que no necesitan explicaciones, lideran de manera fluida y casi desapercibida, pero eso no significa que tú, que me estás leyendo todavía, no puedas aprender a ser líder también, pero la sociedad que está cambiado necesita de ti otra clase de liderazgo, necesita que recuperemos el control sobre nuestras vidas y dirijamos nuestros esfuerzos hacia la obtención de nuestras metas  para que en el camino nos podamos ayudar los unos a los otros. No necesitas convertirte en Luther King.

Ser tu propio líder significa tomar conciencia de quien eres tú, de tus defectos y de tus virtudes, ser tu propio líder implica amarte a ti mismo y saber perdonarte cuando te equivocas. Ser aquel que corrija sus errores, no abandonarse en la autocomplacencia, huir de esa zona de confort que nos aparta de la felicidad y dar pequeños pasos en pro de la autonomía y de la autosuficiencia.

Ser tu propio líder representa para la sociedad un valor añadido. Sin quererlo, habiendo cambiado tú; estarás cambiando el mundo.

No esperes a que te digan qué hacer, anticípate a las necesidades del momento.

No te preocupes por aquello que se escapa de tu poder, si está en tu mano hacer algo; hazlo. (Si nada puedes hacer...para que te preocupas?... viva el refranero español)

Deja el mundo de las especulaciones, el 90% de lo que pasa por tu cabeza es imaginario, no sabrás lo que ocurrirá hasta que lo hagas.

Básate en datos, corrobora y contrasta la información, no te dejes llevar por opiniones.

Encuentra aquello que verdaderamente te motive, no abandones aquello que te apasiona y lucha por alcanzar tus sueños.

No te olvides de entrenar tu cerebro, de domesticar tus hábitos y de alejarte de las malas costumbres. 

Si dedicas un tiempo a tomar control de tus acciones cada día será más fácil.

Mejora tu comunicación. Antes de hablar escucha, piensa en que quieres decir, y escoge con atención tus palabras.

No pierdas la sonrisa. Es la llave que te abrirá más puertas.

No tengas miedo a tener miedo.

Si has prometido algo asegúrate que lo puedes realizar, de lo contrario no hagas promesas.

En el caso de desconocer una respuesta, no la inventes! Reconocer tus limitaciones te hace grande.

No pierdas la curiosidad, invierte unos minutos al día en buscar respuestas a tus preguntas, en aprender datos nuevos y utiliza esa información al día siguiente para no olvidarla jamás!


Olvídate de los problemas y céntrate en ofrecer soluciones, los problemas problemas son. No por darles más vueltas o llorarlos más que nadie se van a resolver, enfréntalos con realismo y sin dramatizar y la solución se presentará de manera clara y sencilla. Si te atascas en autolamentarte solo te espera el sufrimiento de esperar a tu rescatador.

No esperes a que alguien te lo ofrezca, si algo quieres... pídelo!! Te sorprenderás!



lunes, 19 de enero de 2015

Share and Learn





Por qué Share and Learn y no Masterclass??

Puestos a utilizar anglicismos he querido inventarme el mío.

Si nos ponemos técnicos ningún profesional de la peluquería/barbería, excepto aquellos que dispongan de título universitario podrían impartir una clase magistral, pero entiendo que hemos robado el concepto del aula magna y lo hemos extrapolado a nuestros oficios.

Una masterclass, una clase magistral, es una clase impartida por un prestigioso especialista para romper la rutina de los alumnos y aportar nuevos e interesantes puntos de vista de alguna materia o tema en concreto. 

Pero en mi caso, aún muy pequeñita, no me siento capaz de llegar a una academia por la que han pasado grandes maestros e igualarme en tal categoría impartiendo algo tan imponente como una masterclass, así que he pensado durante semanas que voy a hacer y como quiero enfocarlo y esto es lo que surgió.

¿Por qué Share and Learn?

Porque compartiendo es como más he aprendido a lo largo de mi trayectoria profesional, es la base de mi filosofía personal,  porque ha sido en momentos distendidos cuando más me he empapado de aquello que he experimentado, porque en mi etapa de formadora he aprendido más de lo que he enseñado.

Habrá una parte demostrativa en la que podré compartir mis experiencias, mis trucos técnicos, mis errores…

Pero la palabra compartir lo dice todo, no seré el maestro que relata historias y vomita sus conocimientos entre aquellos que prestan atención y toman apuntes. Compartir implica reciprocidad. Quiero escuchar, ver y aprender de aquellos que decidan "compartir" su valioso tiempo conmigo.

Acabaremos con un taller de barbas, mi especialidad en New York Barbershop, pero no voy con mi bata barbera, voy como Érika Vera. Como la persona que me conocéis por esta mi ventanita al mundo y estaré más que encantada de hablar de peluquería, de barbería, de como enfrentarse al mundo laboral que se encuentra tras terminar la academia, de miedos e inquietudes...

Por ello la jornada que hemos preparado en la academia Antonio Eloy será tan especial.

El 20 de febrero tendré el placer de vivir una de las experiencias más bonitas que me depara este 2015 y hoy por fin he podido hacerlo público!

Nos vemos pronto!! Un abrazo y como siempre...
A seguir creando y COMPARTIENDO!!!


jueves, 8 de enero de 2015

El 2015 le da la bienvenida a la peluquería


Bienvenidos al 2015! 

Estamos en el año en el que regreso al futuro nos prometía patinetes voladores y ropa molona que se secaba sola.

Este, nuestro 2015, nada tiene que ver con esa idea ochentera del siglo XXI, pero lo cierto es que mucho nos hemos alejado de aquella mágica década también, ¿o no?

En muchas ocasiones reflexiono acerca del por qué los clientes están abandonando los salones de peluquería, y aunque es imposible concluir en una verdad absoluta me gustaría entrar en profundidad en un factor que a mi parecer queda obviado en la gran mayoría de debates al respecto.

Me considero una persona con una curiosidad casi insaciable. Si recibo un curso, me dedico durante días a contrastar la información recibida, a ampliarla y de esta manera formar mi propia opinión.  Es mi manera de aprender y perfeccionarme, no quedarme con una verdad proveniente de una sola fuente. Soy consciente de que mi opinión no tiene que ser la más acertada, ni la más equivocada por ende.

El acceso a internet ha cambiado mi vida, y la de todos aquellos curiosos por naturaleza pues lo de ir a la biblioteca o consultar enciclopedias quitaba mucho tiempo. Ahora mismo todo está al alcance de nuestra mano, allí donde vamos podemos resolver cualquier duda, podemos ampliar y contrastar información. Los debates han llegado a niveles inesperados para mí pues pocas veces un asunto se queda sin resolver, excepto cuestiones filosofales y místicas que perseguirán a la humanidad por los siglos de los siglos.

Por lo que volviendo a nuestro salón de peluquería… sigo preguntándome si el cliente nos ha abandonado a nosotros o hemos sido nosotros quienes hemos abandonado a nuestros clientes.

“Nuestros” clientes se sientan en “nuestra” sala de espera con Smartphone en mano, ya no podemos manipularlos con “nuestros” gustos en revistas, ellos escogen el contenido que van a visualizar previamente a “nuestros” servicios.
 Si están interesadas en alguno de “nuestros” productos pueden obtener una comparación de ellos automáticamente e incluso pedirlo desde “nuestra” zona de espera ya que lo han encontrado más económico en alguna web. 
“Nuestros” clientes buscan experiencias en las que invertir su dinero y si tienen que cubrir una necesidad se decantarán por el precio más económico. Reportan opiniones a las redes sociales sobre sus locales favoritos y sus malas experiencias. Se han convertido en consumidores y en prescriptores, están más informados que nunca, son más exigentes y nosotros aún estamos digiriendo estos cambios y buscando la manera de encajar en ellos.

 ¿Aún creemos que los poseemos, que tenemos algún control sobre lo que está ocurriendo?

Nuestros salones poco han cambiado en 3 décadas, nuestros servicios poco han cambiado en 3 décadas, un maquillaje del salón no es suficiente para satisfacer al consumidor de este siglo. ¿Pero que más podemos hacer?

Nos resistimos a informar correctamente de los procesos a los que les sometemos por nuestro afán de secretismo, nuestros trucos y recetas han de seguir bien custodiadas no vaya a ser que la competencia y los clientes se enteren y los vayamos a perder.

Lamento comunicar que eso ya ha ocurrido.

No nos gustan las planchas porque les facilitan el trabajo en casa, no nos gustan los tintes que se venden en tiendas porque hacen que se tiñan en casa, no nos gustan las chicas del corte ingles porque les enseñan a maquillarse, no nos gusta el mundo que ha evolucionado a nuestro alrededor porque nos ha dejado de lado.

Hoy existen en la red auténticas celebrities que mueven masas hacia donde ellos quieren, ya que condicionan con sus preferencias los gustos, opiniones y hábitos de sus followers.

Un ejemplo hispánico es Yuya, esta joven tiene 8.634.491 suscriptores, no queráis saber los millones de visualizaciones que tienen sus videos y la cantidad de dinero que gana gracias a ellos.

Los vídeos más visitados… los de peinados fáciles y maquillaje.

Ella se peina y se maquilla a las mil maravillas y más de ocho millones de personas la siguen, compran los productos que ella usa y aprenden sus trucos porque quieren ser como ella.

No perdáis la oportunidad de bucear en la red y buscar tutoriales de cómo conseguir estilos de peinado “vintage”,la mayoría de los de calidad son de habla inglesa, aquí encontrareis ejemplos de chicas que en su casa se realizan peinados que en muchos salones no seríamos capaces de reproducir, utilizan cepillos que no muchos profesionales tienen en su salón. Dominan técnicas con tenacillas, planchas, pinzas, bigudíes…

Es una increíble verlas trabajar sus cabellos y ver los maravillosos peinados que se realizan.

Tu querrías ponerles vendas en los ojos y tapones en los oídos, pero la realidad es imparable.

No nos necesitan, se tiñen en casa, se realizan trabajos de color con mucha más calidad de la que he visto en alguna ocasión en foros de peluquería profesional, no dejan de asombrarme.

Hemos perdido la exclusividad en el asesoramiento, hemos perdido nuestra credibilidad. Nosotros hemos escogido una marca a la que somos fieles y a la que defendemos a capa y espada, quizás dos o tres marcas más… pero son un pez en un océano. El cliente siente que queremos venderles lo que tenemos, que no tiene que ser lo que mejor les convenga,  y ellos quieren escoger que comprar. No se fían de nosotros.

 Nos hemos quedado obsoletos. No podemos conseguir las marcas que las famosas utilizan en estados unidos, pero nuestras clientas compran en lookfantastic todo lo que quieren y más.

Por primera vez hemos sido adelantados por nuestros clientes, al igual que por primera vez en la historia los padres han sido adelantados por sus hijos. El uso de las tecnologías ha conseguido tal hito.
Pertenecemos a la generación de los manuales de uso, de los libros de papel, y todo eso ha sido sustituido por intuición e hipervínculos!

El mundo que vimos nacer en los 80 ha cambiado, nosotros debemos adaptarnos, evolucionar o desaparecer.

El buen uso de las redes sociales, la creación de un blog interesante, videos, interactuación con nuestros clientes mediante aplicaciones móviles, y un sinfín de cosas que están por llegar son las tareas pendientes para esta, nuestra peluquería, que aún sigue estancada en un modelo que está desapareciendo poco a poco.

Seguimos tapando el sol con un dedo, excusándonos en los miles de factores externos que han propiciado la disminución de clientes, pero os invito a ir más allá. Dar un paso hacia adelante y alejaros de esa nube gris llena de opiniones y pocos datos.

¿Qué veis ahora?

No me atrevo a dibujar un futuro como sí se aventuran en el cine cada vez que pueden, pero si me atrevo a decir que uno de nuestros errores ha sido el no avanzar con nuestra generación y convertirnos en el abuelo gruñón que cuenta batallas sobre su época dorada.

Por supuesto estoy generalizando, sería imposible abarcar las mil realidades que conformáis un sector tan variado, pero en líneas generales así percibo este factor del que poco hablamos entre profesionales y si lo hacemos es para entablar una guerra que poco beneficio puede aportar.

Os invito a recuperar ese privilegiado puesto en la vida de vuestros clientes. Convertiros en su mejor asesor, invertir tiempo en estar al corriente de nuevos productos o nuevos servicios, formaros en las nuevas técnicas y estilos, utilizar las redes sociales y las nuevas tecnologías. Convertiros en su prescriptor de moda, conseguir que quieran ser como vosotros o vuestro equipo. Dejemos de querer ofrecer de todo y busquemos nuestra especialidad. Es mejor ser superincreible en algo en concreto que mediocre en todos los servicios.

Si queremos destacar y surfear este cambio de milenio debemos ofrecer calidad y diferenciación!

Renovarse o morir!


Un abrazo y a seguir creando y compartiendo!


lunes, 29 de diciembre de 2014

Adiós crisis, Adiós…

Adiós crisis, Adiós…

Así quiero acabar el año; con este deseo.


En el último post para este 2015 me gustaría invitar a mis lectores a reflexionar profundamente sobre su situación personal y que al concluir los pensamientos pasemos a la acción.

Son demasiado comunes los famosos propósitos de año nuevo. Este no debe ser uno más de la lista.

Me gustaría ayudaros a traspasar todas las barreras que os habéis construido entre vuestro yo real, vuestros sueños y vuestras necesidades y ese reflejo superficial que habéis abrazado y al que llamáis identidad.
 Porque solo en ese “yo” que os da miedo, el que protegéis de los sufrimientos, encontrareis las respuestas a vuestros problemas y el impulsor que os despegue hacia la consecución de vuestros ideales.

Es más cómodo observar nuestra vida despegados de la cruda realidad, dejarnos llevar por el día a día sin tomar conciencia de nuestros actos y pensamientos. Pero lo valiente, y lo que marca la diferencia entre aquellos que se han despedido de la crisis y los que más de ocho años después siguen lamentándose; es tomar el control.

Os encontrareis con verdades incomodas, os mirareis al espejo sin llegar a reconoceros, pero os abrazareis y curareis vuestras propias heridas, porque hemos sido nosotros mismos los causantes, directos o como negligentes  autocuidadores, de nuestros malos momentos.

Siempre tenemos el poder de decisión, podemos alejarnos del peligro o enfrentarnos a él, podemos amar a una persona y dejarla libre o encadenarnos a esa enfermiza relación hasta que nos consuma, podemos sentir miedo de un nuevo proyecto y abandonarlo en un cajón o abrazar a ese miedo y transformarlo en realidad. Podemos seguir llorando por el dolor que sufrimos, o dejar el sufrimiento y construir nuevas realidades, podemos…porque siempre hemos tenido el poder. 
Porque nadie puede amarte tanto como cuando has encontrado tu amor propio, porque nadie puede respetarte cuando has perdido el respeto por ti mismo.

Mensajes que hemos escuchado una y otra vez, pero… ¿Cómo lo hago? ¿Cómo salgo del pozo en el que me he metido y del que solo veo una pequeña luz, tan lejana a mi, que me duele solo pensar que jamás podré salir de esta?

Ojalá tuviera el secreto…

Pero lo que sí tengo es la reflexión sobre algunas de las claves que me ayudaron a cambiar por completo mi situación personal.

El conocimiento 

Si quieres vencer a un enemigo, debes conocerlo mejor que a ti mismo.
El arte de la guerra en ocasiones es útil, y para mí es un punto fundamental.

No solo el conocimiento interior, el que me ayudará a descubrir cuál es el problema. El conocimiento del cerebro, la neurociencia aplicada a la inteligencia emocional. La familia Punset está realizando una gran labor de divulgación al respecto y sinceramente ayuda.

Si atraviesas una depresión, entender el proceso bioquímico de esta te ayuda a eliminar mitos y leyendas que bloquean.

Si comprendes el funcionamiento hormonal y como afecta en las diferentes etapas del hombre, y de la mujer, aprendes a distinguir una crisis hormonal de una crisis de pareja. En ocasiones ocurren a la vez.

Cuanta más información obtengas, cuanto más conocimiento adquieras mayor será el nivel de control sobre lo que ocurre en tu interior.

El cerebro se entrena al igual que hacemos con nuestro cuerpo.

 La empatía

Creo necesario salir del centro de uno mismo para poder avanzar en nuestro camino. La empatía nos ayuda a entender a los demás, a ver los problemas desde otra perspectiva y a objetivizar los nuestros.

En ocasiones estamos tan enfocados en nuestro dolor, en nuestros quebraderos de cabeza que nos olvidamos de levantar el mentón y observar otras realidades. 
Nos olvidamos de ayudar a los demás pues sentimos que si estamos de alguna manera estropeados no podremos ayudar a nadie.

En el proceso de ayudar a otros nos descubrimos como seres humanos, capaces de dar más de lo imaginado. En el dar y en el agradecimiento, encontramos más felicidad que en el recibir.

Diversos estudios científicos han demostrado en más de una ocasión los beneficios de la generosidad y del agradecimiento.

Un pequeño primer ejercicio es escribir una carta, no tiene por qué tener destinatario, en la que agradezcamos por todo lo que tenemos, material y personal.

Un segundo gran ejercicio es escribir a alguien y enviar esa carta de agradecimiento.

Si cada día somos capaces de agradecer, el mundo que nos rodea se transforma.

No es magia, es inteligencia emocional (gracias Elsa por tus grandes frases)


La acción

Actuar, es lo que marcará la diferencia.

De nada me sirve tener buenas intenciones si mis acciones no muestran lo que he cultivado en mi interior.

No hay nada más poderoso que un primer paso, lleva al otro pie a seguir avanzando, crea energía en movimiento y es imparable.

No te adelantes a lo que va a ocurrir. Solo vas a enfrentarte a un paso en cada ocasión, no darás el siguiente hasta estar preparado y si algún problema surge lo resolverás. Es así de fácil. El problema es que nos atemorizamos con el dios egipcio “Isis”. Y si…Y si…Y si….
No te preocupes por un problema hasta que llame a tu puerta, es muy posible que jamás aparezca, que solo sea otro secuaz del miedo que te inmoviliza.

Ten miedo

Y no tengas miedo de tener miedo. Esa es la diferencia.

El miedo es un mecanismo natural que previene nuestra muerte prematura.

El miedo a tener miedo es lo que hemos creado en nuestra mente para enfrentarnos al día a día.

No hay leones persiguiéndonos por las calles, ni tribus enemigas que quieran cocinarte como aperitivo.

La mayoría de nosotros vivimos en un mundo seguro, en el que la esperanza de vida a llegado a sus máximos históricos, donde disponemos de acceso a cubrir nuestras necesidades básicas y por lo tanto todos deberíamos disfrutar de nuestra vida de manera plena y satisfactoria.


¿Qué es lo que te impide ser feliz?

Adiós crisis, adiós…

Que este sea el primer pensamiento de los que te ayuden a cambiar tu vida en el 2015.

Yo no bajo la guardia, sigo trabajando en ello, así que por aquí nos veremos!
A seguir creando y compartiendo!


Por un 2015 más cerca de la felicidad!


viernes, 12 de diciembre de 2014

Profesionalidad, legalidad y otros menesteres de la profesión


Vivimos tiempos convulsos, el sistema de bienestar social corre peligro, la tasa de desempleo roza límites insostenibles, un mayor número de familias sobreviven en condiciones contrarias a lo que nuestra constitución promete al ciudadano español, los impuestos aumentan, el consumo decrece y el panorama que se dibuja en noticiarios y tertulias es cuanto menos desalentador.

Este compendio de desgracias, más las innumerables que me dejo por el camino, son la cara oscura de un país que pide a gritos recuperar lo que se le ha robado.

Pero este escenario está tras las espaldas de todos los ciudadanos y no puede ser la excusa que justifique la ilegalidad.
Tolerancia 0.

Si la legalidad es abusiva o no estamos de acuerdo con las decisiones políticas que vivimos, nuestra obligación es utilizar los recursos de los que disponemos de manera individual y colectiva y cambiar las cosas, lamento comunicar que con un like o un debate en Facebook nada se hace, inclusive…escribir este artículo.

Plataformas sociales, voluntariado, ir a una urna y depositar el voto; eso cambia una sociedad.

Dicho esto, considero que nuestro sector sufre las consecuencias de dos tipos de ilegalidades; las que comente el empresario y las que comenten los individuos.

Daña tanto el sector la persona que trabaja a domicilio, sin declarar y ofreciendo precios ridículos, como el empresario que tiene contratado a un trabajador por menos horas de las que en realidad hace y la mitad de su sueldo lo ingresa en B.

Negar estas dos realidades, excusarse en ese apocalíptico escenario, no es más que un insulto a todos aquellos que sí se esfuerzan en mantenerse en la legalidad contribuyendo con el bien común y manteniendo la ética profesional a salvo todavía.

Para mí aquel que no es legal no es éticamente profesional, que no significa que no sea buen o mal profesional.

Simplemente me parece un comportamiento individualista del que no participo, luego queremos beneficiarnos de ayudas sociales, educación pública y servicios sanitarios gratis y de calidad. Desde la ilegalidad solo contribuimos a su destrucción.

Cuanto daño han hecho los dueños de salones que pagan salarios irrisorios pudiendo ofrecer sueldos justos a sus empleados, cuantos profesionales han perdido la ilusión por la profesión debido a la desmotivadora gestión de equipos, a la falta de formación, al desprecio constante, a la explotación de sus trabajadores. Me encantaría que mis palabras fueran una exageración de la realidad, pero por desgracia está tan latente que aún sangran heridas al respecto.

Por ello es esencial la educación, el acceso a formación, la transparencia, el trabajo duro buscando la excelencia profesional, mejorando cada día un poquito.

Desde mi ventana al mundo pido que dejemos de luchar los unos contra los otros, que abandonemos esos egos que nos dominan y nos sentemos a dialogar de manera pausada para encontrar un punto de encuentro.

Quizás suene extremista lo que voy a escribir pero no todos valen para regentar un negocio, y aquellos que no cuiden a sus trabajadores de manera responsable y legal deberían perder sus empresas.

Si has abierto una peluquería y no tienes ingresos suficientes para pagar un sueldo digno a un empleado, no lo contrates. Quizás puedas ofrecerle un alquiler de tocador si es que tienes un volumen suficiente de clientes con el que se pueda ganar la vida. Si tampoco tienes ese volumen mínimo de clientes es que no necesitas a nadie más en tu salón.

Quizás con empresarios responsables menos personas buscarían la ilegalidad del trabajo a domicilio.
Si como profesionales nos esforzásemos cada día en ser mejores y en ofrecer la máxima calidad a nuestros empleadores, quizás no tendríamos que trabajar a domicilio porque podríamos ofrecer un valor añadido a quien nos pudiese contratar y ayudar al que tiene el negocio.

No olvidemos que en la pequeña empresa el dueño arriesga todo lo que tiene y el empleado tiene que poner toda la carne en el asador para que la relación sea rentable y ambos puedan seguir trabajando y mejorando su nivel de vida.


Queda muy poco para que acabemos el año y mucho trabajo colectivo por realizar; pon tu grano de arena desde el lado de la bahía en el que te encuentres.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Porque mi barco no es un submarino, de tanto bajar precios naufragué.

Durante estos meses inactivos en esta mi ventana, he podido participar en diferentes debates que se centraban en un problema delicado y sensible para aquellos que participaban; el precio de los servicios.

Es muy complicado argumentar en pocas líneas y sin ofender a nadie el porqué estoy radicalmente en contra de una política generalizada de precios low cost en el sector de la peluquería y la barbería.
Las palabras suelen ser tergiversadas y utilizadas para esgrimir opiniones que se encuentran alejadas de mis creencias y finalmente me llevan a no participar en forums donde siento que mi inversión de tiempo y energía no es correctamente valorada.

Por otra parte, estos comentarios y opiniones, me han motivado a volver a escribir así que me siento muy agradecida a aquellas personas que encienden mi chispa sin ni siquiera ser conscientes de ello.

Desde ya mis disculpas a aquellos lectores que se sientan ofendidos por mis opiniones. Siempre escribo desde una postura constructiva y con la profunda intención de aportar mi experiencia y conocimientos en pro de una mejora de nuestro sector, empezando por aquellos que dedican su tiempo a leer mi blog. Es la razón fundamental del respeto que intento infundir en mis palabras pero que  debido a la delicadeza del tema en cuestión sé que alguien se ofenderá con ellas. No es mi intención ofender, si lo es hacer reflexionar y evocar un posible cambio que está en manos de todos y cada uno de los profesionales que conformamos el sector.

La guerra de precios que estamos protagonizando tiene muchas ramificaciones de las que podría escribir no un post, sino un libro de 100 páginas, así que seré lo más concisa posible.

Cuando una persona decide abrir las puertas de una peluquería/ barbería debería hacerlo habiendo hecho los deberes previamente, pero la realidad actual es que un porcentaje muy alto no ha hecho un plan de empresa previo, no sabe lo que es un estudio de mercado y mucho menos tiene claras las estrategias comerciales que realizará a corto y medio plazo.

Es difícil mejorar un sector que no es consciente de que forma parte de un entramado empresarial, ya que mucha de las decisiones que se han de tomar deben partir del conocimiento de herramientas tácticas que se alejan de esa pequeña parte que es el “pricing”.

Nuestra carta de servicios debe ser plenamente estudiada.

¿Qué clientes quiero captar?

1) Busco un cliente de alto poder adquisitivo que valore el servicio y la calidad por encima del precio.

2) Busco satisfacer las necesidades de un cliente que no dispone de un gran capital por lo que no va a valorar mis servicios, simplemente busca un precio económico.

3) Busco un cliente de clase media que pueda permitirse servicios de mayor calidad pero busque una buena relación calidad/precio.

Estos tres supuestos plantean 3 negocios diametralmente opuestos.

En el primer caso la ubicación del local, la decoración, el mobiliario y el personal han de estar enfocados a un cliente que aprecia cada detalle. Un cliente exigente que no entrará por la puerta de cualquier establecimiento. Los costes de abrir y mantener un negocio de estas características no permiten una política low cost.

En el segundo caso los gastos han de reducirse notablemente para obtener beneficios a final de mes. El equilibrio entre gastos y beneficios ha de estar meticulosamente estudiado ya que un error de cálculo puede llevarnos al cierre del negocio. Sin embargo una buena gestión de recursos nos lleva al éxito profesional.

El tercer caso es quizás el más difícil de gestionar ya que tiene que estudiar atentamente el posicionamiento de su marca, el producto que ofrece y la calidad del servicio que su cliente recibe. Aquí necesitamos estrategias de branding , conocimientos de marketing y una filosofía clara de la que tus clientes se puedan enamorar.

¿En que supuesto estás tu? ¿En que supuesto te situarían tus clientes?
Comprueba mediante encuestas si concuerda tu percepción del negocio con la percepción que tienen tus clientes. Te puedes llevar sorpresas si realizas este ejercicio.

La percepción de caro y barato está integrada en nuestro subconsciente y nos anticipa a preparar el dinero que vamos a pagar.

Una cerveza es un producto que podemos encontrar fácilmente pero que sabemos que en un supermercado pagaremos unos céntimos, en la barra de un bar un poco más de un euro, en la terraza de ese bar un poco más de ese poco más de un euro y en un pub ya preparamos 3 euros que subirán a 7 si vamos a una discoteca de moda.
Si nos cobraran el mismo precio en la discoteca que lo que cuesta en el supermercado frunciríamos el ceño y pensaríamos que ahí hay gato encerrado y buscaríamos la cámara oculta. Es un producto que no cambia en absoluto sus características y en el que no dudamos sus diferencias de coste e incluso podemos entenderlas y justificarlas.

Otro debate sería el de si es ético. Pero para ese debate no me siento preparada aún.

Un corte de cabello, una aplicación de color, un simple lavado de cabeza, son servicios que tienen costes significativamente diferentes, como he podido explicar en los 3 supuestos,  y por los cuales hay clientes dispuestos a recorrer kilómetros o pagar sumas estratosféricas buscando un salón específico o un estilista hipervalorado.

Por ello cuando fijamos nuestros precios no debemos preocuparnos tanto por aquellos que tenemos a nuestro alrededor, debemos hacer un ejercicio de estudio interno, debemos marcarnos metas y tener claros nuestros objetivos, porque la continuidad en nuestro negocio obteniendo beneficios depende de ello.

Recurrir a la bajada de precios de los servicios, a vivir permanentemente en oferta es la salida fácil, desesperada y más desatinada que un empresario puede realizar, ya que sin un estudio previo no seremos conscientes de las consecuencias a corto y medio plazo que ellas tendrán.

En esta guerra el único que gana por ahora es el consumidor, las empresas que hacen bien sus deberes y las víctimas son todos aquellos salones que han cerrado y cerrarán en los próximos años justificando su derrota en la crisis y la subida del IVA.

¿Quieres probar algo diferente?

Sube los precios. No me he vuelto loca. 

Sube los precios de manera inteligente, habiendo estudiado un poco como llegar a ello. Quizás debas cambiar la estética de tu local, haciendo una pequeña inversión se consiguen milagros, quizás debas subir el sueldo de tus empleados para aumentar su motivación, quizás recurrir a formación y al perfeccionamiento del equipo, quizás prescindir de servicios y ser más especialistas pero los mejores en vuestra especialidad.

Quizás, solo quizás puedas encontrar que tu empresa vuelva a flote, en pocos meses produzca más beneficios y el valor que perciben de ti tus clientes haya aumentado exponencialmente.


Iniciativas como Qhair, ejemplos como el de Felicitas, como Alvaro the Barber, nos enseñan que otro camino es posible y en tu mano está el futuro de que tu sueño acabe floreciendo o naufragando.