jueves, 30 de enero de 2014

About Barbers & Hairdressers

De etiquetas y etiquetados

Llevo días con este tema en la cabeza y es que parece que el resurgir de la barbería trae consigo un debate viejo, apestoso y profundamente vergonzoso.

Comenzaré disculpándome profundamente con aquellos que se sientan ofendidos con mi opinión, ya que mi intención no es atacar ni volcar mi desafección contra nadie en particular. Es por una cuestión de principios, porque en cierta manera me siento ofendida en algunas ocasiones por comentarios despectivos que circulan por las redes sociales, por lo que leeréis las palabras escritas a continuación.

Lo primero que quiero pedir es respeto, hacia nosotros mismos y hacia nuestros compañeros.

Cuando una profesión casi olvidada, de la que muy pocos valientes tuvieron la osadía de preservar y mimar a pesar del desprecio de una sociedad que los impulsaba a la extinción, resurge con tanta fuerza como lo está haciendo, es inevitable que oportunistas decidan aprovechar una ventajosa situación para ganar dinero fácil y rápido.

El orgullo de aquella resistencia que luchó tan duro desde sus humildes sillones crece desmesuradamente, como antiguos reyes destronados, salen feroces al campo de batalla para defender su territorio, su código moral y su tradición.
Así pues… comienza la guerra.

“tú no puedes llamarte barbero”, “esto no es una barbería”, “las mujeres no pueden trabajar en buenas barberías”, “mira a esa tía buena que va de barbera”, “tú solo eres un peluquero reconvertido”, “porque tengas un poste y sillones antiguos no eres un barbero; solo eres una pose” y bla,bla,bla,bla.

Me avergüenza profundamente que los miedos y las envidias sigan dominando al género humano.

Barbería y peluquería son oficios que se pierden en el origen de las civilizaciones, evolucionaron adaptándose a los nuevos tiempos, a las regularizaciones sociales de cada época.
El peluquero dejó de encargarse, exclusivamente,  de las sofisticadas pelucas hace ya muchos siglos (de echo… ¿Cuántos peluqueros actuales sabrían encargarse del diseño, confección y mantenimiento de una peluca?), y el barbero dejó las sangrías y extracciones molares cuando medicina y odontología establecieron los límites que acotaban “quien”, “donde” y “de qué manera” se realizarían esas prácticas específicas.

Hoy, 30 de Enero de 2014, nos encontramos con una variedad de salones increíble, tenemos la libertad de crear nuestro propio negocio y de luchar por nuestros sueños, y aquel que nos pone etiquetas simplemente tiene miedo.

Una de mis etiquetas fue; “como no querías estudiar acabaste de peluquera”.

Desde que comencé mi trayectoria profesional como formadora descubrí que muchos de mis compañeros, de los asistentes a los cursos, dueños de salones de éxito… ellos también sufrieron esa misma etiqueta. Así que cada vez que subía a un escenario mi obligación era intentar subir esa autoestima mermada. Que pudieran ver con mis ojos lo que veía en ellos, en nuestra profesión.

Siempre creí que había que trabajar duro para demostrarle a la sociedad cuan equivocados estaban. No somos unos ignorantes, no somos unos vagos.

Pero nunca imaginé que también tendría que lidiar con las etiquetas entre nosotros.

Durante muchos años he sido consciente de que nuestra gran asignatura pendiente es el control sobre el EGO, y este conflicto tiene sus orígenes en él.

Cada vez que leo que alguien quiere ser barbero, que quiere abrir una nueva barbería, me emociono. Los sueños de los demás deben motivarnos, no ser el motivo de nuestras críticas.

Hace poco colgué en mi Facebook un video de una chica que en Estados Unidos montó su barbería, un concepto diferente ya que la puerta de atrás comunicaba con una cocktelería.
Ella se veía radiante y feliz por su negocio y por poder dedicarse a una profesión que ama. Los comentarios que recibió fueron tan despectivos que sentí mucha tristeza por haber lanzado carnaza a los que se regodean con su falta de técnica, de práctica y sus carencias como barbera.

Yo me quedo con su cara de felicidad y con el orgullo de que aún haya personas que llevan a cabo sus sueños hasta convertirlos en una realidad.

Quizás ella pidió la oportunidad de ser aprendiz en una barbería y no se la dieron por ser mujer y lamento decir que no importa cuántas puertas te cierren cuando tienes un sueño, no paras hasta conseguir tu objetivo.
 
Puede que a quien haya que criticar no es a la persona que no tiene técnica, si no al sistema que no se asegura que los profesionales que llegan a ejercer tengan los conocimientos y la práctica necesaria para ello.

Con estas palabras solo quiero que tomemos conciencia de la cantidad de energía que invertimos en realizar ejercicios de destrucción del otro, cuando podríamos estar invirtiendo en innovar, en ayudar a los que quieren empezar, en apoyarnos y en luchar contra las verdaderas lacras de nuestra profesión.
Esas, mis queridos amigos, las dejo para otro artículo.

Si empezaste como peluquero y quieres dedicarte a la barbería; perfecto!
Si estas orgulloso de ser peluquero; perfecto!
Si has tenido la suerte de heredar la profesión de barbero; perfecto!
Si quieres empezar tu carrera como barbero porque ahora está de moda; perfecto!
Que de aquí a unos años, cuando “esto de la barbería” pase de moda, verás como todas esas nuevas barberías y barberos se vuelven a la peluquería mixta y tú te mantienes ahí fiel a tu estilo y negocio; perfecto!

 Nadie es mejor que nadie.

Solo debemos ser fieles a nosotros mismos, respetar a los demás y aprender de cada persona que pasa por nuestra vida. Olvidemos las envidias, apartemos los miedos y trabajemos juntos por el bien común.

Cada éxito, cada derrota, indiferentemente si es nuestra o de los demás, conlleva lecciones de valor incalculable y de ahí obtendremos los mejores aprendizajes.

Y por hoy, esta ventanita mía me ha permitido desahogarme un poquillo, espero que entendáis mis mensajes y no os hayan resultado ofensivos. Si alguien, aunque solo sea una persona decide dejar atrás la crítica destructiva gracias a mis palabras… ¡ya me habré ganado el cielo!

¡Barberos y peluqueros! ¡Unidos seremos invencibles!

Un abrazo y a seguir creando y compartiendo!

miércoles, 29 de enero de 2014

Color Placement System

Renovarse o morir!

Este lunes acudí como invitada a una demostración de un sistema de coloración profesional. Debido al éxito que está teniendo el blog y dado que es una empresa en expansión, decidieron invitarme para cubrir el evento, así que cámara en mano y mis 5 sentidos en ello acudí a una pequeña y acogedora sala de Rotterdam para dejarme seducir por la propuesta.

Comenzaron las presentaciones y la descripción del producto.


Color Placement System es un kit realmente llamativo, Unos conos plásticos, unas espirales de colores de diferentes tamaños, unas “capitas” para proteger el cabello mientras realizamos la coloración, unos ganchos curvilíneos y un montón de ojos abiertos como platos ante una imagen que nos transportaba al siglo XXI que habían imaginado en los años 60.

Explican que el invento ha sido desarrollado gracias a investigadores de la nasa y todo es circular ya que la cabeza es redonda. En el kit también viene un vídeo explicativo de los diferentes estilos de coloración que podemos crear.

Lo cierto es que esta demostración rompe tus esquemas y hasta sufres momentos de rechazo, vemos desmontado por completo nuestro proceso de coloración y el cerebro solo sabe gritar “ERROR, ERROR”.

La modelo llevaba unos cuatro centímetros de raíz, y el resto del cabello era un rubio muy claro completamente poroso y desgastado.

Comenzaron el proceso con el uso de una espiral que con un simple giro selecciona el área con la que empezaremos a trabajar en la coronilla.


Preparan 3 tonos; uno para la raíz, otro para medios y puntas y un tercero para un área que se teñirá en un violeta muy suave.


Aplican el color en la coronilla, atan el cabello con una goma y colocan un gancho. Ponen el primer cono plástico y empiezan a aplicar el violeta, cada mechón teñido irá enrollado en ese cono para finalmente ser tapado por un cono mayor. Un sistema muy parecido al de las matrioscas, esas preciosas muñecas rusas que están una dentro de la otra hasta el infinito.




Finalmente aplican al resto de la melena el producto y la enrollan en el último cono colocado.



Lo cierto es que la modelo tenía todo su cabello teñido, en un tiempo récord, ya que utilizaron 3 colores, sin papel de aluminio, sin papel de film transparente, sin algodones… Cada color protegido por su cono plástico y la sensación de confort de la clienta ya que se puede mover sin miedo a que se caiga algo de su cabeza.


Mostraron unas fotografías térmicas con las que podías ver claramente la distribución de calor uniforme que ocurría gracias a este proceso, mientras que con los sistemas tradicionales el cabello no tiene la misma temperatura, el proceso de coloración se ve alterado por ello y corremos un mayor riesgo de no obtener los resultados deseados.

Lo cierto es que estoy deseando tener mi kit y empezar a experimentar ya que las posibilidades que ofrece son muchas y me encantará leer vuestras propias experiencias y opiniones!


Para un próximo artículo os podré hablar también de la coloración que ellos proponen, ya que pienso invertir en ella.


Jalyd es un sistema de coloración en gel, con bases de aceites naturales y no hay tubos con colores formulados. Tienes a tu disposición las bases y los pigmentos y tu creas y personalizas los colores a tu antojo. Los resultados que vi en directo me convencieron y muy pronto asistiré a una demostración de la coloración, si me termina de convencer tal y como lo hizo en la primera ocasión acabaré con la línea completa!

Esto es todo por hoy! Espero que os haya resultado interesante!
A seguir creando y compartiendo!

jueves, 23 de enero de 2014

Masters and apprentices

“El maestro mediocre dice, el buen maestro explica, el maestro superior demuestra, el gran maestro inspira”
William A.Ward



Desde mi pequeña ventana al mundo quiero reivindicar hoy el papel del “aprendiz”.

Nuestro oficio se aprende con la experiencia, la parte teórica es muy importante ya que necesitamos conocimientos químicos, anatómicos, biológicos, fisionómicos, visagismo, finanzas, administración y dirección de empresas, gestión y resolución de conflictos en equipo, escaparatismo, geometría, matemáticas,  protocolo y si me apuras psicología, mecánica, fontanería y puericultura.

Las ordenanzas de los gremios obligaban a aquellos que quisieran ejercer un oficio a pasar por un proceso de aprendizaje de 7 años de duración. De la mano de su maestro el aprendiz se formaría en las artes de la profesión para llegar a ejercer como oficial.

El sistema educativo actual se basa en conocimientos teóricos y las prácticas se han reducido de tal manera que cuando alguien obtiene un título se siente psicológicamente capacitado para llamarse así mismo peluquero o barbero, pero realmente no es así.

Llega la realidad, llegamos tan verdes a los salones que comienzan las aventuras de nuestra época de ayudantes, incluso de estilista jr. ya que hay cadenas de peluquería que consideran que ya estás capacitado para empezar, poco le importan a estas cadenas la calidad de sus servicios.

Mi reflexión es que quizás se forman a demasiados futuros profesionales en las escuelas, quedan perdidos en un entramado laboral que los utilizan como mano de obra barata útil solo para las labores más lejanas a las actividades de dicha profesión.

Maestros hay muy pocos, y con maestros me refiero a oficiales de peluquería y barbería que tomen de la mano a su aprendiz y lo guíen durante su carrera profesional.

Creo que nuestro sector se vería beneficiado si esto ocurriese, muchos de los actuales peluqueros han llegado a perfeccionar su técnica en base a su propia experiencia y aprendiendo de sus errores.  Sus inicios son lavando cabezas y barriendo, sin que nadie les apoye en sus prácticas, ni siquiera tuvieron otras prácticas que no fueran las de aplicar al llegar a casa lo que habían visto aquel día en el salón.  Pero todo cambia en la trayectoria profesional cuando por fin encontramos a ese maestro ¿verdad?

Oigo a profesionales quejarse del intrusismo, de la falta de profesionalidad de muchos, de las pocas ganas, de la poca motivación de los que empiezan, y yo me pregunto… ¿Qué estamos haciendo mal?

Y creo que aquí encontramos una de las claves.

El aprendiz debe ser nuestra responsabilidad.


No escojamos a cualquiera, busquemos a aquella persona que le brillan los ojos, que aunque se equivoca no pierde la sonrisa, al que le pone ganas e interés, al que no se despega de tu lado cuando tiene ocasión entre sus quehaceres diarios. A este prémialo con tu consejo, con tu tiempo, permitiendo que poco a poco adquiera nuevas técnicas, que pueda practicar en los horarios laborales (con sus propios amigos y familia!), infúndele ánimo ya que lo más importante es que no olvides que tú una vez también fuiste ese aprendiz.


Salvador seguí 2004







sábado, 18 de enero de 2014

Pomademania!

Entre pomadas anda el juego.

Old School es un término que está de moda, un estilo en auge y para muchos una filosofía de vida.

New York Barbershop, aquí en Holanda es un vivo ejemplo, Vicenç Moretó , allí en España un barbero que ha sabido adaptarse sin perder esa esencia clásica que tanto me gusta y como él tantos ejemplos a seguir distribuidos  por toda la península como La barbería de Gracia, Lord Jack Knife, La barbería de Alcoy, La barbería Sevilla Este, Álvaro en Logroño, Agus Barber,The Barbershop by Paco Lopez, New Barber, Pucho peluqueros,Barbería Chicho  y tantas otras que me dejo en el tintero que me inspiran y demuestran que la fuerza de la barbería es real y poderosa, que trabajan cada día proponiendo nuevas tendencias y perfeccionando el estilo “Old School” .

Para un acabado clásico de primera el compañero de estilo es la pomada clásica y de esto voy a escribir a continuación.

Hasta ahora en las peluquerías y barberías, para el styling masculino, utilizábamos ceras y geles o gominas. Cuando sólo tenemos estos productos a nuestra disposición podemos realizar cortes como los de Mad men, inspirarnos en Clark Gable o atender a las exigencias de nuestros Rockabillies, pero siempre sentiremos que algo falta… y ese algo es la “pomade”.

Un producto con raíces en el siglo XVIII, donde sólo era accesible en clases privilegiadas pero que en la primera mitad del siglo XX se populariza gracias a estilos como el Pompadour,  Duck Tail, Flat Top y a personajes tan afamados como el Rat pack .

El término proviene del francés pommade y su composición mezclaba grasas animales, hierbas y manzanas,  a finales del siglo XVIII comienza a utilizarse en el cabello. La gran mayoría tienen como base la parafina (un producto derivado del petróleo)  si se refina obtenemos la tan conocida vaselina. La cera de abejas también es un ingrediente que podemos encontrar, así como el aceite de ricino (castor oil..que siempre pensé que era aceite de castor, una que aprendió algo de inglés demasiado tarde), aceite de palma, aceite de oliva, y más recientemente fragancias que enriquecen la experiencia del uso de la pomada.
 Ha evolucionado de tal manera que han surgido muchas marcas que ofrecen diferentes efectos, texturas y olores y para no perdernos voy a exponer algunas de las más famosas y algún truco que otro!

Sweet Georgia Brown


La más fiel a su original fabricación, vaselina amarilla y perfume. Nació en 1934, de fácil aplicación y la favorita de los más clásicos barberos.

Al ser tan suave es perfecta para cabellos finos, el envase es una lata al más puro estilo vintage ya que el diseño no ha cambiado desde su creación, una nuez de producto calentada con nuestras manos es suficiente para conseguir un estilo perfecto.

¿Cómo distinguirlas?

Lata roja, la original y más suave.
Lata azul, más fuerte e ideal para conseguir volumen en nuestro Pompadour.
Lata violeta, con base agua para un lavado más fácil.
Puedes conseguir este producto a partir de 7 euros.


Murray’s Superior Hair Dressing Pomade



Nace en 1925 y es quizás la más famosa y fácil de conseguir del mercado.

Su versión clásica sigue la receta original; vaselina, aceites minerales y perfumes. Es quizás de las más fuertes del mercado por lo que si eres novato en el arte de aplicar pomada te recomendaría empezar con alguna más suave ya que son de más fácil aplicación.

Su característica lata naranja cuesta sobre 6 euros.

Murray’s superior light es la versión más brillante y suave creada gracias a la mezcla de Lanolina, Vaselina, Aloe y un poco de aceite de coco que le da esa fragancia tan especial.


Royal Crown



Creada por J.Strickland &Co. en Memphis, Tennesse en 1938 y destaca por su brillo gracias al contenido de aceite de oliva, completan su composición la vaselina y el perfume.

La versión Royal Crown pomade for Men es un poco más fuerte y cómo no! Ambas vienen presentadas en latas que respetan el diseño original.

Layrite



Por último pero no menos importante, esta nueva adquisición hace las delicias de aquellos que adoramos la pomada pero preferimos una base de agua que permita un fácil lavado.

En un envase plástico que vibra como un tambor de una manera bastante curiosa su fragancia y textura te piden una oportunidad y sus resultados convencen!

Amarillo para el acabado suave, marrón que es más fuerte y granate para un extra de brillo es el código de colores escogido por la marca para distinguir sus productos.

Ok… mis favoritas ya están en la lista, y ahora, ¿Cómo escojo la más adecuada?

Son productos creados en una época en la que el acceso a agua corriente no estaba al alcance de todos, y debemos tener en cuenta que conservan sus fórmulas originales, por lo que ofrecen resultados de larga duración.

Así que el primer factor a tener en cuenta es el de si prefieres una base de aceites o una base de agua. Un truco que me regaló Hans, de New York Barbershop, es que si usas pomada con bases de aceite apliques el champú en seco y masajees bien para luego aclarar y retirar mejor el producto con una segunda aplicación de champú.

En cuanto a fijación dependerá de tu estilo de peinado y tipo de cabello, pero repito que si estás empezando lo mejor es empezar con una dureza media o suave, ya tendremos tiempo de practicar y mejorar.

Por el precio que tienen, sinceramente, podemos comprar varias marcas y tipos y experimentar un poco!

Consejos;

Recomiendo evitar el roce con la ropa ya que pueden manchar.

Las pomadas de consistencia más dura podemos calentarlas con el secador para una más fácil aplicación.

La aplicación en el cabello (Gracias por este consejo Robert!) debe hacerse con la palma de las manos, evitar las yemas de los dedos y mucho menos peinar con los dedos entre el cabello.

Si al realizar un servicio en nuestro cliente aún notamos que nuestro peine no se quiere deslizar suavemente,  debido a la resistencia de la pomada para abandonar su cabello, podemos suavizar esa sensación aplicando un tónico como el Eau de Portugal de Pinaud.

Adquirir un champú especial para pomada será una inversión que ahorrará esfuerzos en caso de que el cliente se aplique más producto del necesario.


Así que esto es todo amigos!

Espero que os haya resultado útil y a seguir compartiendo!

miércoles, 15 de enero de 2014

They said me "no"

Me han dicho que no.

Han sido tantas las veces que me han dicho que “no” que he llegado a la conclusión de que, para muchos, es una respuesta ocasionada por el piloto automático que nuestro cerebro ha creado para prevenir situaciones en las que podemos sufrir.

Han sido tantas veces en las que tras una pregunta, una propuesta, e incluso ante la simple exposición de mis propias ideas y proyectos he escuchado un  “no” que me he inmunizado.

El “no” duele porque implica un rechazo, porque ser rechazado duele y porque cada negativa mata un poquito de la ilusión que llevamos en nuestro interior, de los deseos que hemos creado en nuestra mente.
En nuestro sector debemos enfrentarnos a esa realidad, debemos aprender a romper esas barreras pero antes debemos entrenarnos para que cada “no” se convierta en una piedrita en nuestro camino hacia la satisfacción personal y profesional en vez de llevarnos al desánimo.

Uno de los temas que más me apasiona es el de la “Inteligencia emocional”.
Descubrí hace unos años este concepto gracias al trabajo divulgativo que realiza Eduard Punset y más en profundidad gracias al relevo que ha tomado su hija Elsa.

Aunque te inmunices ante tantas negativas aún siento que me afecta y aún trabajo en ello y es que no todos recibimos el correcto aprendizaje para tolerar la frustración y eso, queridos lectores, es uno de esos demonios que nos impiden ser felices y desarrollarnos de una manera equilibrada y exitosa.
La frustración es natural, es el malestar que se produce cuando no conseguimos nuestros deseos, y los errores más frecuentes que cometemos ante ella son evadirnos, deprimirnos o enfadarnos.

El primer paso es el de entender que las emociones negativas forman parte de nuestra vida,  analicémoslas,  seamos conscientes de lo que provocan.

Aprendamos también a distinguir deseos de necesidades, ya que de esta manera podremos evitar las reacciones negativas que se producen ante la no consecución de nuestros deseos.

Es muy importante también saber controlar los impulsos, evitar conductas adictivas, evasivas y compulsivas.

Aprender a soportar el dolor y el malestar. Llora (si!! los chicos si lloran), busca actividades que te hagan ser feliz, se agradecido, habla con alguien que sepa escuchar...

Todos los días escuchamos y leemos mensajes motivacionales, lecturas como las que hoy quiero compartir con vosotros, pero lo más importante es tener la suficiente auto-crítica como para poder detectar nuestros errores para poder aplicar la paciencia necesaria en el aprendizaje.

No podemos evitar que nos rechacen, que nos digan que “no”, pero podemos mejorar el cómo nos afecta y educar a las nuevas generaciones con hábitos que les ayuden a tener éxito  y que mejoren esa inteligencia emocional de la que tantos ríos de tinta emanan.

Así que me despido con este interesante vídeo que os gustará seguro!!



A seguir compartiendo y mejorando!!

martes, 7 de enero de 2014

Confessions of a Pop-Up Hairstylist

Han pasado ya un par de meses desde que comencé esta aventura profesional.

Un cambio de país, de costumbres y de idioma es el escenario perfecto para comenzar de cero, inventar, crear y dejar volar una imaginación ansiosa de ver como poco a poco los sueños se hacen realidad.


Cuando decido crear Kvera me mueve un sentimiento de independencia, de flexibilidad y de creación que me impiden estar en una oficina, salón de belleza o sitio fijo.  Mi trabajo solo necesita de un asiento cómodo y un mínimo de espacio que permita ofrecer una experiencia confortable en cualquier localización del mundo.

Acercar la profesión al público desde diferentes perspectivas y ambientes es mi objetivo.  No deja de sorprenderme el grado de satisfacción de una persona que ha ido a una fiesta en una cocktelería y mientras disfruta de su “Sex on the Beach” con sus amigos, una estilista está mejorando su imagen para terminar la noche con un nuevo tema de conversación y como protagonista de la historia.

Es curioso como nuestro sillón, se ponga donde se ponga, cumple las mismas funciones. Sigo escuchando confesiones, sigo observando la búsqueda de un estilista ideal al que no han encontrado todavía y quizás por no tener salón propio se animan a contar sus anécdotas en salones de belleza y a plasmar el descontento que sufren ante un mal servicio, una mala atención o una falta de empatía por parte del estilista.

He de reconocer que extraño una localización fija que me permita ofrecer un seguimiento en el cuidado de la imagen de mis invitados en estos eventos Pop-Up, pero lo efímero de mi proyecto me reporta una mágica sensación que me invita a seguir apostando por esta nueva forma de vida. Nómada, inquieta y llena de nuevas aventuras Kvera seguirá su camino.

Este espacio virtual me permite ser encontrada así que cuando me necesitéis ya sabéis donde estoy!

A seguir compartiendo en este 2014!